lunes, 25 de noviembre de 2013

Otro cuento de gatos

Y para desviarme definitivamente del cariz bibliotecológico del blog, aquí otro cuento de gatos, esta vez inspirado en una gata patagónica:


La Plaza de los Gatitos

En la Plaza de los Gatitos había una competencia atroz. Un niño decía: el gatito blanco es lejos el mejor gato. Lo vi saltar de rama en rama de ese árbol hasta ese otro árbol. Y nunca dudó. Es un gato equilibrista. -Si de equilibristas estamos hablando -decía otro niño- el mejor es el gatito negro, ese es capaz de caminar de costado por el respaldo de ese banco, ¡y de costado!, casi no le entraban las patitas pero nunca se cayó.
-No, ustedes no saben nada- decía un tercero- yo vi al gatito gris mientras jugaba con una zapatilla vieja y en un segundo lograba desatar los cordones. Cómo se movían esas garritas, chiquitas como agujas. Eso es a lo que yo le llamo habilidad y rapidez. -Para mí el mejor gatito es el amarillo -decía un cuarto niño a los gritos -ese debería llamarse luz, corría como loco ahuyentando pájaros de un lado a otro y rápido como la luz te digo, tanto que sólo se podía ver una mancha amarilla que se movía alrededor de la plaza. -¡Eso no es nada! -¡El gris! -No, ¡el negro!  ¡Amarillo! ¡Nunca, el blanco! Y así seguían por horas discutiendo sobre cual era el mejor gatito de la plaza. Todos tenían sólo unos meses y solían ir a jugar con los chicos. Muchos torneos fueron propuestos, entre los que apoyaban al gatito negro, los hinchas del blanco, los fanáticos del gris y los seguidores del amarillo. Como todos tenían la misma edad  (tanto niños y gatos, pero no entre sí sino todos los niños y todos los gatitos) sonaba muy divertido, justo y competitivo. Pero el problema estaba en que nunca pudieron reunirlos a todos. De hecho, siempre había un gato por vez en la plaza, pero no más de uno por vez. Al mismo tiempo, cuando alguno de los gatitos estaba en la plaza no podían ser confundidos con cualquier otro gato, era indudable si era o no alguno de los cuatro. El gatito blanco era inimitable por cualquier otro gato blanco pues era tan blanco como la nieve recién caída que brilla en la mañana. El gatito negro era inconfundible con cualquier otro gato negro pues era tan negro como La Noche misma. Pasaba igual con los otros dos gatitos, el gris era tan gris como la niebla de principio de julio y el gatito amarillo era tan amarillo como una cruza entre canario y sol.

¿Pero quién tenía razón?  ¿Cual crees tú, lector, que era el mejor gato? ¿Cómo podían comprobarlo si no hacían sus monerías al unísono? Pues la respuesta es todos y al mismo tiempo ninguno. A veces pasa que ninguna de las opciones es correcta y todos los niños estaban equivocados.
Porque resulta que muy cerca de la plaza existía una casa con un jardín muy particular donde los colores de las flores parecían ser las muestras perfectas de la paleta de un pintor, cada hoja y cada flor tenía un color que brillaba como si fuera el mejor ejemplo de ese color sobre la tierra. Ese no sé qué tan particular lo tenía por su dueña, una bruja de verdad. En ese jardín ella tenía varios tulipanes. Tulipanes negros, tulipanes blancos, tulipanes grises y tulipanes amarillos. Y la gatita de la casa, Lemura, adoraba pasear por su jardín y comer el pasto gatero que crecía entre los diferentes canteros. Así que en realidad todos los gatitos eran sólo uno, Lemura, la "gata camaleón".

domingo, 6 de enero de 2013

La historia del gato lunar

Tengo un poco abandonado este blog, es cierto. Las cosas de la vida se me adelantan y requieren atención inmediata, todo es bastante acuciante y como siempre para "ayer". También culpa de andar distraída escribiendo en otros lugares, microbloggings y etc. (sobretodo esos varios etcéteras juntos). La vida del ciberespacio es así de complicada.
Pero aquí paso para publicar algo que no tiene del todo que ver con la temática que me propuse asignarle al blog, pero que quisiera compartir por este medio de todas formas.
Un mini cuento infantil que escribí hará algunos meses con la ayuda de mi novio, cuando conocí a un gato de lo más especial llamado Fulano de Tal.


La historia del gato lunar

Había una vez un gato. Era el gato más lindo y negro (y genial) de ojos verdes de todo el ancho mundo. Pero resulta que tenía la costumbre de poner sus patas encima de todos los humanos que le gustaban. De esta forma indicaba que ese humano le pertenecía y era suyo por derecho. No tenía demasiados requisitos para que le gustara un humano. Tenían que mimarlo o a veces sólo indicar de algún modo que entendían lo genial que era ese gato negro. Así, cada humano que le gustaba era suyo y apoyaba las patas. Cuando tuvo dos humanos, había dos patas para cada uno. Cuando tuvo tres, apoyó una pata en el primer humano, otra pata en el segundo y las otras dos en el tercero. Cuando tuvo cuatro humanos, fue una pata para cada uno. Pero llegó el día en que tenía más humanos que patas y aún si tuviera más patas, éstas eran demasiado cortas para alcanzarlos a todos. Entonces este gato genial, empezó a crecer. Y creció y creció porque un gato siempre hace lo que quiere. Y multiplicó el número y el largo de sus patas porque al ser un gato tan genial (tan mimoso y todo negro) cada vez más humanos lo acariciaban y comentaban entre ellos lo lindo, mimoso y genial que era. Y así, creció tanto tanto que cubrió todo el planeta y tuvo tantas patas como humanos existen. Pero los humanos de la tierra estaban preocupados, porque había tanto gato por todos lados que cubría la tierra del sol. Sin el sol, las plantas no brotarían y los animales no tendrían qué comer;  entonces los humanos no tendrían ni plantas ni animales para comer y todos morirían. Por eso le pidieron al gato que volviera a ser un gato de tamaño normal. ¡Por favor, señor gato!- dijeron los humanos al unísono -¡deje de crecer y vuelva a ser sólo un pequeño gatito lindo o todos moriremos!- Pero en ese momento el gato dejó de mirar a todos sus humanos. Miró al cielo estrellado y vio la luna. Entonces resulta que se enamoró perdidamente de ella y decidió ir a vivir allí por siempre. Por eso desde ese día todos los gatos terrestres recuerdan al gato negro que creció. Cada tanto miran la luna y cuentan la historia del gato lunar

sábado, 25 de agosto de 2012

¿Cómo pasaron el día del lector?

Espero que con una buena lectura.

Podemos definirnos como muchas cosas, hijos, padres, trabajadores de equis profesión, pero algo que nos une a todos es la categoría de estudiante (a excepción de los apáticos y de aquellos que creen saberlo todo, -toda pobre gente lastimosa que ni vale la pena pensar en ellos-). Se puede estudiar desde una materia en particular a cualquier cosa que nos propongamos. Nunca se deja de aprender desde el primer día de nuestras vidas hasta que expelemos el último suspiro y queriendo o no, estudiamos; analizamos atentamente aquello que nos interesa aprender, ejercitamos el entendimiento para comprender alguna cosa. Estudiamos.

Y este conocimiento que vamos incorporando puede proceder desde cualquier medio. Según el que elijamos nos proveerá de diferentes categorías. Yo elijo sin lugar a dudas, la categoría de lector. Porque hay muchas formas de adquirir este conocimiento, pero entonces ¿qué hace tan maravilloso al libro, a la literatura? Sencillo, el abanico de posibilidades que nos ofrece. Es cierto que muchas cosas se aprenden con la prueba y el error, la experimentación, el día a día, la experiencia, el conocimiento de las calles, dirían algunos. Pero si me pregunto qué se sentiría al pisar un planeta totalmente desconocido y encontrarme con una raza de seres tan diferentes como parecidos a nosotros, qué se sentiría viajar alrededor del mundo en globo, qué al viajar en el tiempo y vivir en el Imperio Romano; la literatura me responde estas preguntas de mil maneras distintas, una por cada libro, una por cada autor. Y no hay forma de que yo individuo logre experimentar sólo por mí mismo, tales experiencias (quizás sí, si dispusiera de un cohete, un globo y una máquina del tiempo -o simplemente tuviera una TARDIS-). Lo mismo si estamos pensando en otro tipo de viaje, ya sea sentimental, mental o espiritual. ¿Cómo una sola persona podría experimentar la cantidad de romances en su sola existencia que lograra equiparar la cantidad de veces que me enamoré junto a la protagonista de la novela de turno? La ficción en general tiene la llave, otra vez no importa el formato.

Me encanta el cine, y veo todo y de todo. Pero tengo que admitir que en un libro la historia tiene tiempo de explayarse, retorcerse, dar la vuelta y saltar tan libre como quiera, casi sin limitaciones. ¿Por qué? Porque nuestra imaginación no tiene límites. Otra vez, no importa el formato, lo que importa es el conocimiento y cuánto podamos adquirir para nosotros mismos, para formarnos como personas y ciudadanos pensantes. Seres que pueden ver el mundo que nos rodea con ojos más sabios, de la misma forma como vieron los cientos de otros mundos en los que nos permitieron vivir sus creadores el tiempo en que duró la película o el libro. Ver esos mundos y luego el nuestro, y tener la imaginación para querer cambiarlo. Saber que existen otras realidades posibles.

Pero yo amo el libro, puedo llevarlo en mi bolso y sumergirme cuando quiera.

Pero yo amo las palabras escritas, porque además de todo esto, me permite rozar los sonidos como si fuera una canción, una poesía. Las palabras resuenan de acá para allá, de arriba hacia abajo unas con otras y me atrapan en sus vueltas. Por eso amo las bibliotecas y esta carrera que elegí. Que el conocimiento sea moneda corriente entre todos, esté al alcance de todos y nadie quede exento de aquella cosa que quiera saber. La información esté en el formato que sea, la biblioteca puede tenerla. Somos el puesto de información por excelencia. No sabemos todo (nadie nunca sabrá todo), pero sabemos dónde buscar todo.


Aquí abajo agrego un comercial de una editorial que me gustó mucho y expresa lo que nos pasa cuando estamos inmersos en una lectura (no, ¡¿tan rápido ya estoy llegando a casa?! Si recién me subí al micro... ¡¿Justo ahora que está a punto de descubrirlo, me tocó el turno en la cola?!)
Como se dice, las palabras son sueños y sirven para soñar.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- [Para muchas de las personas que conozco, esto que digo es absurdamente obvio. Para quien se autodefine como lector, así es. Pero la posibilidad de decirlo prolijamente (o tan prolijamente como puedo lograrlo) y que esté girando en la infinita y paciente web, es demasiado tentadora para dejarla pasar durante una noche de insomnio y café.]

viernes, 8 de junio de 2012

Ray Bradbury dijo...

"Las bibliotecas me criaron. No creo en los colegios ni en las universidades. Creo en las bibliotecas, porque la mayoría de los estudiantes no tiene dinero. Cuando me gradué en la escuela de Educación Secundaria, fue durante la depresión y no teníamos dinero. No pude ir a la Universidad, así que fui a la biblioteca tres días a la semana durante diez años."

"Si sabes leer, tienes una educación completa para la vida y sabes cómo votar en una democracia. Pero si no sabes leer, no sabes cómo decidir. Eso es lo grande de nuestro país, somos una democracia de lectores, y deberíamos mantenerlo así."

"Hay solo dos cosas con las que uno se puede acostar: una persona y un libro."

"Rodéense de personas que los quieran, y si no los quieren, échenlos."

"Sin bibliotecas, ¿qué nos quedaría?; no tendríamos pasado ni futuro."

"Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas es no leerlos."

"La vida es un don y así debemos disfrutarla. Esta es una oportunidad gloriosa. Sólo estaremos aquí una vez. He tenido la oportunidad de escribir cada vez que siento que tenía un propósito. ¿Y cual fue mi objetivo cuando escribí tal o cual artículo? Escribir el mejor artículo que se haya escrito hasta ese momento, escribir la mejor historia nunca publicada. No sé si lo habré logrado. Ustedes, mis queridos lectores, deciden."

 

"No puedes aprender a escribir en una universidad. Es un lugar muy malo para los escritores porque los profesores siempre piensan que saben más que uno, y no es cierto. Ellos tienen muchos prejuicios. Digamos: a ellos les gusta Henry James, pero ¿qué pasa si no quieres escribir como Henry James? (…) La biblioteca, por otro lado, no tiene límites. La información está ahí para que la interpretes. No hay nadie que te diga que pensar, que te diga si eres bueno o no. Lo descubres por ti mismo."

"Sólo podemos progresar y desarrollarnos si admitimos que no somos perfectos y vivimos de acuerdo con esta verdad."

"Un libro es un arma cargada."

"La ciencia ficción te balancea en el acantilado. La fantasía te empuja."

"Somos el milagro de la fuerza y la materia convirtiéndose a sí mismas en imaginación y voluntad."

"La vida termina como el resplandor de un film, una chispa en la pantalla."

martes, 29 de mayo de 2012

Las Leyes de la Bibliotecología

 

1. Los libros son para usar


No quiero una biblioteca con libros nuevos, intactos, con páginas que nunca han sido hojeadas más alla de hoy un sello, mañana una etiqueta. Quiero que los libros envejezcan conmigo y que pronto estén manoseados, ajados, usados.

2. Cada lector su libro


Elegir los libros con sabiduría. Yo querría una colección de Ciencia Ficción y Fantasía tan grande que ocupara toda una pared; una pared de una cuadra. Porque el que lee ficción de la buena, vive mejor. Pero no todo el mundo es perfecto y si quieren el de Susana Giménez, bueno.
Lo que necesitan los usuarios. Que vengan y que esté.

3. Cada libro su lector


Elegir con sabiduría para vaticinar felices encuentros entre libros y lectores. No quiero que los libros queden solos sin su lector que les preste la debida atención, durmiendo en el estante. ¿Quién va a leer mi nueva adquisición? La respuesta debe ser ≥1

4. Ahorrar el tiempo del lector


Todos corremos por esto o lo otro, los apuros de hoy nos viven pisando los talones (a veces nos alcanzan y taclean). Mi tiempo es oro, yo decido en qué lo gasto. El infierno de Crowley es una eterna cola donde cuando llegás al frente, te mandan otra vez al final.

5. La biblioteca es un organismo en crecimiento


La biblioteca debe crecer para estar viva. Más espacio para más libros y más lectores. Debe tener lo último en su campo y una tecnología que acompañe al crecimiento (La Tejedora, la diosa de la tecnología nos debe ser propicia).


Por un mundo con más libros. 

Que todos tengan el libro que saben que necesitan y se encuentren con el que no sabían que les hacía falta.


[Ranganathan, S. R. (1967). Prolegomena to library classification. (3a. ed.) London: Asia Publishing House.]
Inspiración: Innominado

domingo, 15 de enero de 2012

Una tarde en la biblioteca/El año que pasó

G: Cuando se me pase el resfrío de verano, voy.
K: Sí, con el calor es un bajón.

J: ¡Linda caída!¿Seguimos?
K: Esperá que me cuento las vértebras... una, dos (...) solo falta una, vamos.

G: ¿Por qué será que en la arena se hacen castillos y en la nieve muñecos?
H: No sé, ¿por la densidad? Quien decretó la ley, fue un físico que quiso ahorrarles más desilusiones a los niños.
G: Densida'? Ahora le pido ayuda a Hex y me echo unos cálculos.

E: Mi andar por ahí. Mi ir en un rato. Mi tener hora libre. En un rato decir horario.
F: Alabado sea Mi.

G: Ardanya elige la música, nada tiene que ver el aleatorio.
X: Te dice que no te vuelvas loca que una más y son legión.

G: ¿Por qué unas uñas crecen más rápido que otras?
H: El danonino no me alcanzó para todas:S

H: ¡Que Vidrio se haga sus propios sueños, estos son míos!
V: ¿Te los puedo pedir prestados por un rato nomás?
H: Bueno, pero que vuelvan limpios.

N: ¿Querés una frutilla?
G: No gracias, recién tiré.

H: Me levanté, miré la luna y lo supe.
G: El que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen.

H: Caminando por la Vía Appia.
G: ¿Y? Yo volando sobre Manhattan.

H: ¡Quiero mi libélula gigante!
G: Cuando sea millonaria, la tendrás:)
H: -.-

H: No, solo ropa para mí.
Z: ...
H: (niega con la cabeza)
Z: ...

F: ¿Las tablas y los nudos?
G: Baaah, puros dragones y lenguas bífidas.

T: Si no podés contra ellos, úneteles!
G: TE+LES
G: ...
G: :( ¡tengo solo uno!

D: ¿Y quién te manda a escribir?
G: Porque si escribo analizo y recuerdo.
D: Por eso..
G: Tenés razón..

G: (...) porque el sinsentido es un sentido en sí mismo.
K: Mañana no importa lo que pase, tenés que salir.

X: Y la roseta se cayó y se hizo mil pedazos.
H: Te dije que compraras jazmines.

G: Quiero un cocodrilo atado a un sol. Un sol de chocolate.

G: Ojalá te ahogues en el canal más próximo.
H: Por unos días llevaré salvavidas.
G: @$%/#!&%$$"!#

F: Te sangra la oreja.
G: ¡¡¿Y a mí que?!!

G: Dragones, sirenas, trolls, zombies...
H: ¿Otra vez dejaste tu biblioteca sin custodia? Yo no voy a limpiar ese desastre.

M: (...) porque mi hijo no tiene la culpa si nadie supo ponerle límites!
G: Y me pregunto, ¡¡¡¿¿quién debería haberlo hecho??!!!

H: Mañana me meto a la secta y los mato a todos.
G: ¡No seas loco! Si solo con el gurú es suficiente..

G: Nunca nada sale como lo planeado, a veces llegás a casa y te dicen que se acabó la mayonesa.

X: La literatura está muerta. Es solo un rejunte de cosas viejas y usadas.
G: Primero aprendé a leer.

H: Es mejor ser la doncella de hielo y no de vidrio.
G: Igual una se derrite y la otra se rompe.
H: Pero el agua derretida se puede volver a congelar en una forma mejor y el vidrio pegado no es tan bonito.
G: Me gustan mis vitrales.

G: Soy como esas cajas de cereales machucados en el supermercado. Con una esquina abierta porque alguien quiso saber que gusto tenía.
H: Yo no compraría el intacto, lo que pasa es que no estás mirando la fecha de vencimiento.

G: El ojo de buey nunca duerme, siempre esta ahí, redondo. Me vigila toda la noche y por las mañanas invita a que Paola me grazne.

G: Porque esta tarde tendría que haber salido, y no salí, tendría que haber pensado y no pensé, tendría que haber soñado y no soñé..
R: ¡¡¡¡¿¿¿Otra vez te olvidaste tu libro en mi casa???!!!! &%$$"!

N: ¡Que no seas cabeza de troll!
G: No es mi culpa, es el efecto invernadero.

G: Mañana empiezo a correr de nuevo.
S: ¿Y por qué no hoy?
G: Es que hoy hay mucho sol y están pasando episodios viejos de Grey's Anatomy:P
S: Es verano.
G: Esa no es mi culpa.

G: Y todo se quema...
H: ...solo si hay leña.

G: Feo como morder semilla de granada.
H: ¡Porque no sabés comerlas fritas!
G: Callate que es feo.
H: Que no.
G: Que sí.
H: Que no.
G: Que sí.
G: Que no.
H: Que sí.
G: Bueno.

G: Pero resulta que solo pude retrasar el ataque del caos.
H: ¿Por cuánto tiempo?
G: Hasta el anochecer.

G: Los espíritus de los muertos danzan en las sombras con bárbara alegría.

G: El curioso caso del perro a medianoche.
A: El único que la tuvo siempre clara, era el pibe.

H: Entiendo por qué fuiste. Pero ¿¿¿por qué diablos te quedaste???
G: Hacía frío afuera.

L: Hoy toca sopa de tortuga.
G: Tiene patas cortas pero ¡cómo chapotea!

G: Hoy Paola intentó matarme de un picotazo en el ojo, pero falló:)
L: Las palomas nunca fueron buenas para el asesinato.

G: Estaba escuchando a los Redondos.
N: He visto asíntotas más circulares que esos.

H: ¡Vamos a pasar tu cumpleaños con la piedra de la sacerdotisa en Delfos!
G: ¿¿Quién quiere sentarse sobre una piedra cuando puedo estar rindiendo un agradable final en el 5to piso??

G: Hoy me levanté con el pie izquierdo.
F: ¿Cual de ellos?
G: Callate que vos tampoco sabés bailar nada.

G: ¿Quién dice que no lo tuve en cuenta?
S: ¿Lo tuviste en cuenta?
G: No, pero ¿quién se atreve a decirlo?

G: Carrera de obstáculos: Escaleras movedizas, puerta que se traba, Paola me bombardea con palitos de su nido, lavarropas que tiembla y se me viene encima, ollas hirviendo y salpicando, platos calientes voladores, y luego solo queda saltar a las fieras durmientes hasta que por fin...! ¡¡¡No!!! Toc toc
D: ¡Ocupado!

C: Tenés que:
1. Estudiar.
2. Escribir ese artículo y un par de críticas.
3. Actualizar el diario de Magrat en la web.
4. Arreglar tu cuarto que es una pena.
5. Ser feliz haciendo todo eso.
S: Y de eso ¿qué estás haciendo ahora?
G: ¡¡¡¿¿¿No te dije que están dando episodios viejos de Grey's Anatomy???!!!


miércoles, 10 de agosto de 2011

The Lord of the Libraries



Los bibliotecarios son elfos, los antiguos bibliotecarios que renegaron de la tecnología, los espectros del anillo.. es brillante! El mensaje está muy bien, además las luchas están bastante decentes para ser solo un video de promoción.

viernes, 10 de junio de 2011

Mago 2.0



Se llama Simon Pierro, es un ilusionista alemán que se especializa en trucos con chiches tecnológicos; en ese caso, un iPad.

La magia de siempre con las herramientas de hoy...